El robo de la espada de Bolívar: el golpe teatral que inauguró la guerrilla del M-19

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En enero de 1974, un comando armado sustrajo la espada del Libertador de la Quinta de Bolívar en Bogotá, convirtiendo un símbolo patrio en el trofeo político más codiciado de la historia de Colombia.

Hay robos que cambian el rumbo de una nación no por el valor económico de lo hurtado, sino por su peso simbólico. La noche del 17 de enero de 1974, el recién nacido Movimiento 19 de Abril (M-19) ejecutó una operación clandestina que dejó en ridículo a las fuerzas de seguridad del Estado: robar la espada de Simón Bolívar. Con este acto, la guerrilla no solo se presentó ante el país, sino que inauguró una era de golpes publicitarios de alto impacto.

Un asalto sin disparos

La operación fue ejecutada con una precisión casi cinematográfica. Un comando del M-19 ingresó a la Quinta de Bolívar, un museo histórico en el centro de Bogotá donde se custodiaba la reliquia. Tras reducir a los vigilantes sin realizar un solo disparo, rompieron la urna de cristal y se llevaron el arma del Libertador, dejando en su lugar panfletos con una frase que se volvería célebre: «Bolívar, tu espada vuelve a la lucha».

El robo dejó desconcertado al gobierno del entonces presidente Misael Pastrana Borrero, que inicialmente intentó tratar el hecho como un delito común cometido por «delincuentes comunes».

El periplo clandestino de la reliquia

Durante 17 años, la espada de Bolívar se convirtió en un fantasma indomable para la inteligencia militar colombiana. El M-19 la utilizó como su máximo estandarte de legitimidad política, paseándola por diferentes escondites e incluso sacándola del país.

El arma mítica estuvo oculta en los lugares más insólitos:

  • La casa de un poeta: Permaneció un tiempo escondida en la residencia del reconocido poeta León de Greiff.
  • El extranjero: Se rumora que pasó por manos de diplomáticos extranjeros y que estuvo resguardada en Cuba y Libia.
  • Casas de seguridad: Pasó por decenas de viviendas urbanas en Bogotá, burlando innumerables operativos militares.

La devolución y la nueva Constitución

La odisea de la espada terminó en enero de 1991. En el marco de los acuerdos de paz entre el gobierno de César Gaviria y el M-19, la guerrilla aceptó desmovilizarse y devolver el símbolo patrio como un gesto de reconciliación nacional. La entrega coincidió con la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente que redactaría la Constitución de 1991.

Hoy en día, la espada reposa bajo estrictas medidas de seguridad en la Casa de Nariño. El robo de 1974 sigue siendo recordado como la maniobra propagandística más audaz de la historia colombiana, un evento donde la frontera entre la delincuencia, la historia y la mitología política se borró por completo.

 

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