Ibagué, no nos dejemos engañar, necesitamos un predial justo

Por Leandro Vera: Hoy tengo la hermosa posibilidad de iniciar un dialogo ciudadano a través del elconfesionario.co, con una talanquera que interrumpe la tranquilidad de los ibaguereños como lo es el aumento desmesurado del predial.

Hoy tengo la hermosa posibilidad de iniciar un dialogo ciudadano a través del elconfesionario.co, con una talanquera que interrumpe la tranquilidad de este buen vividero como es catalogado Ibagué, hablo del implacable cronometro que corre en contra de las finanzas personales de todos los ibaguereños, lo digo de esta forma, por la imponente ola que se posa en nuestras espaladas ante la inminente escalada de impuestos que después de una época de regocijo y amor como es la época decembrina, ataca de forma voraz y despiadada el bolsillo de los ibaguereños, para el día 19 de enero del año en curso, la plataforma de la secretaria de hacienda de nuestro municipio, adopto en forma parcial la actualización de la formación catastral de Ibagué, prevista según convenio No 4808- 1200 del 23 de mayo de 2017 con el Instituto geográfico Agustín Codazzi -IGAC-.
Dicho estudio está comprendido en dos fases, una de alistamiento, diagnóstico, planeación y otra de ejecución, por lo tanto a partir del mes de mayo se inició un revuelvo sin par en los corrillos y mentideros políticos, donde se anunciaba la salvación para aquellos cesantes laborales de la ciudad, quienes esperanzados en el guiño de su padrino lograrían garantizar uno de los cupos en la contratación y fase de “alistamiento”  y posterior ejecución de dicho proceso que asciende a la no despreciable suma de nueve mil cuatrocientos millones moneda corriente, como quien dice de ahí alcanzaría para todos.
De forma lastimosa, empieza a debilitarse dicho proceso al encontrar la primera piedra en el zapato, el perfil a contratar en esta fase y en la ejecución, debe cumplir con unos requisitos mínimos  y adivinen, muy pocos cumplían con los requisitos, por lo tanto de forma rápida y exprés, los apadrinados encontraron al iluminado experto en reconocimiento predial quien en quince días dejaría  desde encopetados profesionales, hasta la más humilde señora de servicios generales, como todos unos gurús del catastro en Colombia.
Por ello inicia desde esta fase, la debacle a la cual está condenada la actualización catastral de Ibagué, una sustentada contratación amparada  en el DECRETO 1170 de 2015 \»Por medio del cual se expide el Decreto Reglamentario Único del Sector Administrativo de Información Estadística\» donde en su Artículo 2.2.2.1.13 Actualización de la formación catastral. La actualización de la formación catastral consiste en el conjunto de operaciones destinadas a renovar los datos de la formación catastral, revisando los elementos físico y jurídico del catastro y eliminando en el elemento económico las disparidades originadas por cambios físicos, variaciones de uso o de productividad, obras públicas, o condiciones locales del mercado inmobiliario. 
La actualización de la formación catastral se debe realizar dentro de un período máximo de cinco (5) años, a partir de la fecha en la cual se termina la formación de un catastro, de conformidad con lo establecido en el artículo 5 de la Ley 14 de 1983 y el artículo 11 del presente Decreto. 
La información obtenida y los cambios encontrados se anotarán en los documentos catastrales pertinentes. El proceso de actualización termina con la resolución por medio de la cual las autoridades catastrales, a partir de la fecha de dicha providencia, ordenan la renovación de la inscripción en el catastro de los predios que han sido actualizados y establecen que el proceso de conservación se inicia el día siguiente a partir del cual, el propietario o poseedor podrá solicitar la revisión del avalúo de acuerdo con el artículo 9 de la Ley 14 de 1983. 
(Decreto 3496 de 1983, Artículo 13)
Amparo jurídico para la contratación de la no despreciable suma referenciada anteriormente, pero que como observamos, se convierte en el dolor de cabeza de nuestro mandatario local, quien como mínimo esperamos todos, encomendara la tarea de supervisar dicho producto técnico- jurídico a los más preparados y hábiles de sus funcionarios, quienes deben garantizar, más que la ejecución contractual, con la cual muchos ibaguereños, por fin lograron “despegar” como se dice coloquialmente,  sin saber que serían víctimas de un inesperado harakiri, también deben garantizar que dicha herramienta de ordenamiento territorial fuera bien tratada para beneficio de las finanzas municipales, pero también para la economía local. 
Por lo anterior y para dejar en el imaginario colectivo unas apreciaciones finales, Ibagué  ha sido víctima inocente, de expertos que siempre suelen ir pescando en ríos revueltos, que sin duda alguna como lo aseveró el mismo director del instituto en un portal local, Un funcionario del IGAC que es experto, vino desde Pasto e hizo el estudio de las zonas físicas y económicas de Ibagué.  Por lo tanto si la toma física la realizaron personas con 15 de adiestramiento y la decisión más importante de la actualización catastral el estudio de zonas homogéneas físicas y geoeconómicas fueron importadas desde pasto, que nos puede esperar.
Por último, no podemos dejarnos engañar con el discurso repetitivo, donde la culpa recae en las administraciones anteriores que no realizaron dicha actualización, les quiero recordar que anualmente para los últimos días del mes de diciembre se expide el documento CONPES -REAJUSTE DE AVALÚOS CATASTRALES que desde el año 2010 nos viene aplicando el 3%, cifra recomendada y adoptada por el instituto y por consecuencia la administración local, por lo tanto sí ha existido aumento en los avalúos año a año, lo que nos entrega la actualización catastral, es el soporte técnico del  cierre de la brecha económica y  la impuesta por el CONPES, bajo este criterio, los cerca de 100.000 predios urbanos que faltan por recibir esta espléndida visita, tendrán el respectivo aumento en sus cobros anuales para el año 2019 y mejor ni mencionar, lo que les espera a nuestro restante 97% del territorio ibaguereño, la zona rural que inicia su actualización a partir del mes de junio.
 
Cordialmente  
Leandro vera rojas 
Economista 
Magister en estudios y gestión del desarrollo
 

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