¿Ganas de viajar? Le creo. No existe nada mejor que eso. Algunos dicen que para viajar sólo se necesita ganas, y casi. Yo diría que las ganas son el 99% y ese pequeño porcentaje que resta es de las \»ganas\» de un apoyo monetario.
Eso al principio dependerá de sus gustos y estilo de vida.
Pero tranquilo que todo eso en el camino cambia.
Se vuelve más simple.
Hay diferentes tipos de viajeros.
Muchos diría yo.
Cada quien viaja de acuerdo a sus gustos, pasiones y necesidades.
Pero algo que si tenemos en común todos los que nos lanzamos por algunos días, semanas, meses y hasta años a viajar, es la sed. Sed de vivir.
Viajar no es tan fácil como parece.
Es cambiar de cama casi a diario, usar todo tipo de baño, tener un par de zapatos todo terreno, no más de dos pantalones y tres blusas para meses.
Estar expuesto a cambios de clima, de horario, de altura y más… Pero bueno, eso en definitiva no es nada.
La verdad es que la mente cambia, y es tanto, que todo eso se olvida y se vive de otra forma.
Lo mejor de viajar no son sólo los lugares. Lo mejor son las personas que nos cruzan y con las que se comparte. Personas pensando tan parecido a uno, que asusta.
El lugar se hace especial gracias a las vivencias compartidas.
Sí, vivir y compartir. Sólo no vale la pena, a menos que sea para irse a meditar.
Pero NO hablo de no viajar sólo. Me refiero a viajar dispuesto a conocer y abrirse a otras personas.
Darse la oportunidad de experimentar, tolerar y después elegir.
La zona de confort también esta ahí con sus amigos.
Suelte esas alas y anímese a volar que la ruta también lo espera.