En medio de la intensa polarización y las propuestas ruidosas de las elecciones de 2026, la memoria del eterno candidato presidencial revive como el reflejo de la sátira, el ingenio y los planes de gobierno más insólitos de la historia política colombiana.
La actual carrera por la Casa de Nariño, marcada por discursos radicales y tensiones en las calles, ha hecho que analistas y ciudadanos nostálgicos miren hacia el pasado. En este escenario reaparece el nombre de Gabriel Antonio Goyeneche, el mítico «candidato vitalicio» que durante mediados del siglo XX demostró que la política nacional siempre ha caminado por la delgada línea entre la genialidad y el absurdo.
El científico de las promesas imposibles
Goyeneche, un intelectual empobrecido que se autoproclamaba científico y filósofo, se convirtió en una figura infaltable de los debates en la Universidad Nacional. Mientras los candidatos de hoy prometen reformas estructurales, Goyeneche ya proponía en los años 50, 60 y 70 soluciones de infraestructura, economía y bienestar social que, en su mente, respondían a un orden estrictamente lógico para modernizar a Colombia.
Sus propuestas más célebres
El programa de gobierno del eterno candidato se basaba en la transformación geográfica, climática y química del país para solucionar problemas cotidianos. Sus proyectos estrella incluían:
- Convertir los ríos en aguardiente mediante el vertimiento masivo de toneladas de anís, además de una política agraria para convertir la chicha en champaña.
Erradicar la pobreza con un peso: Su plan consistía en que cada comunidad elegiría a un vecino por día y lo sacaría de la miseria mediante la donación obligatoria de un peso por habitante.
Carreteras solo en bajada: Para solucionar la crisis de transporte y generar un ahorro histórico de combustible, decretaría que todas las vías del país se construyeran cuesta abajo.
- Pavimentar el río Magdalena con cemento para crear la autopista más grande del país y techar a Bogotá con una gigantesca estructura de vidrio para acabar con las lluvias.
- Geopolítica de protección: Propuso la colocación de un inmenso paraguas metálico sobre el canal de Panamá como escudo definitivo contra un eventual bombardeo extranjero.
Una trayectoria de votos y «accidentes»
A pesar de ser tildado de «loco», Goyeneche fue un competidor persistente frente a los caciques del Frente Nacional. En 1958 debutó con apenas 12 votos y para 1962 subió a 39. Su momento cumbre llegó en las elecciones de 1966, cuando alcanzó la histórica cifra de 2.652 votos, posicionándose como el tercero más votado de la jornada.
Sin embargo, la historia recuerda que en esa misma jornada de 1966, el candidato sufrió un severo ataque de diarrea en pleno momento de ir a depositar su propio voto en la urna. Goyeneche mantuvo su campaña viva en las elecciones de 1970 y 1974, donde finalmente anunció su retiro de la política activa tras obtener 33 votos.
Hoy, en mayo de 2026, con candidatos que inundan las redes sociales con promesas que muchos consideran igual de irrealizables, el recuerdo de Gabriel Antonio Goyeneche adquiere una vigencia inesperada. Su historia demuestra que, en la política colombiana, la distancia entre el delirio y la campaña electoral sigue siendo peligrosamente corta.
