La candidata vicepresidencial del Pacto Histórico desató una ola de rechazo institucional tras afirmar en tarima que los egresados de las mejores universidades del país son los responsables de la exclusión y la corrupción.
Las declaraciones públicas en la campaña electoral volvieron a subir de tono, esta vez por cuenta de la senadora y candidata a la Vicepresidencia de la República, Aída Quilcué. En medio de un evento público junto a otros sectores del oficialismo, la lideresa del movimiento indígena lanzó una dura descalificación global contra la educación superior y los profesionales del país, despertando un rechazo generalizado en los ámbitos académico, político y ciudadano que la acusan de promover el resentimiento social.
Un discurso frontal contra la academia tradicional
La controversia estalló tras difundirse un video en el que Quilcué cuestionó con severidad la formación ética y los resultados de quienes acceden a los principales centros de estudio superior de Colombia.
«Aquellos que han estudiado en las mejores universidades del país lo único que nos dejaron y aprendieron fue a robarse la plata del pueblo, la exclusión, el odio y el racismo», sentenció de forma categórica la fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda durante su intervención.
Para la dirigente, las élites profesionales con altos títulos académicos han diseñado un sistema que margina a las bases populares, por lo cual aseguró que «es la hora de empezar a tejer» dinámicas diferentes de convivencia y diálogo desde los saberes comunitarios.
Ola de indignación y reclamos desde el sector educativo
La respuesta de los gremios académicos y los estudiantes no se hizo esperar. Rectores de universidades públicas y privadas, así como asociaciones profesionales, calificaron la afirmación de Quilcué como una «generalización injusta y peligrosa» que estigmatiza el esfuerzo de millones de familias colombianas que ven en la educación la única vía de movilidad social legítima.
Críticos de diversos sectores señalaron que vincular de manera automática los estudios profesionales con la delincuencia de cuello blanco constituye un ataque directo al mérito y al conocimiento técnico necesario para administrar el Estado.
* Falta de coherencia institucional: Sectores ciudadanos recordaron que las mismas universidades atacadas son las que forman a los científicos, médicos, ingenieros y profesores que sostienen el desarrollo del país.
* Silencios selectivos: Opositores políticos cuestionaron que el discurso de la candidata omitiera escándalos de corrupción protagonizados por personas sin títulos profesionales o, peor aún, casos recientes de falsificación de diplomas universitarios dentro de la misma coalición oficialista.
Impacto en la campaña de Iván Cepeda
Este pronunciamiento representa un fuerte dolor de cabeza estratégico para la campaña presidencial del Pacto Histórico. Mientras el candidato Iván Cepeda ha intentado proyectar una imagen de moderación, intelectualidad y respeto absoluto por las instituciones, el discurso de su fórmula vicepresidencial camina en la dirección contraria.
Analistas políticos señalan que este tipo de declaraciones profundizan el temor de las clases medias urbanas y de los sectores técnicos hacia el proyecto oficialista, alimentando la narrativa de sus opositores, quienes argumentan que la coalición gobernante desrecomienda la preparación académica para privilegiar únicamente el activismo ideológico y la lealtad partidista.
