La senadora y fórmula vicepresidencial del Pacto Histórico encendió las alarmas en el país al advertir que, si el resultado de los comicios de 2026 les es desfavorable, las comunidades étnicas se tomarán las calles, sembrando dudas sobre la estabilidad democrática.
La tensión política de cara a las elecciones presidenciales alcanzó su punto más crítico. Aida Quilcué, lideresa del pueblo Nasa y fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda, puso sobre la mesa una advertencia que sacudió el tablero nacional: las bases sociales e indígenas recurrirán a la Minga si el veredicto de las urnas no coincide con sus expectativas o si consideran que existen anomalías en el proceso.
Presión directa a la institucionalidad
El pronunciamiento generó un rechazo inmediato en diversos sectores políticos y civiles, donde la declaración fue calificada como un mecanismo de presión indebida y un claro chantaje al sistema democrático. Críticos de la oposición señalan que condicionar la paz social al éxito electoral de una coalición deslegitima de antemano a la Registraduría y prepara el terreno para desconocer las instituciones del Estado.
El riesgo de la parálisis social
La sola mención de convocar a la Minga indígena activa las alertas en el aparato productivo y gremial del país. Quilcué, cuya trayectoria pública está ligada a los bloqueos del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), revive el temor de jornadas de parálisis que en el pasado han asfixiado la economía del suroccidente colombiano y generado graves problemas de orden público en los centros urbanos.
Los puntos más controvertidos de la postura de Quilcué:
- Desconfianza anticipada: El condicionamiento del resultado siembra mantos de duda sobre el sistema electoral antes de abrirse las urnas.
- Uso de la movilización como veto: La advertencia sitúa la presión callejera por encima de la voluntad de las mayorías expresada en los votos.
- Alerta de desabastecimiento: Sectores económicos temen que un eventual llamado a las calles bloquee ejes viales clave como la Vía Panamericana.
Incertidumbre en el ambiente electoral
Las declaraciones de la candidata vicepresidencial se dan en un escenario de extrema polarización donde cualquier chispa puede encender el conflicto social. Mientras la izquierda intenta enmarcar el discurso como «defensa del voto popular», analistas políticos coinciden en que la retórica del Pacto Histórico introduce un factor de alta peligrosidad, dejando al país bajo la sombra de la inestabilidad social si las urnas les dan la espalda.
